Humedad por filtración: cómo identificarla y solucionarla

La humedad por filtración es la que entra desde el exterior, y es probablemente el tipo de humedad donde una sola observación —¿tiene relación con la lluvia?— aporta más información que en cualquier otro caso. Pero, como veremos, esa relación es una pista útil, no una prueba definitiva por sí sola.

Qué es y qué dice la normativa española al respecto

El Código Técnico de la Edificación dedica un documento específico a este problema: el DB-HS1, «Protección frente a la humedad». Su objetivo, tal como lo define el propio CTE, es limitar el riesgo de presencia inadecuada de agua en el interior de los edificios procedente de precipitaciones, escorrentías, del terreno o de condensaciones, mediante soluciones constructivas que impidan su entrada o permitan evacuarla sin daños.

Para las fachadas, el CTE establece un «grado de impermeabilidad» exigido, en una escala de 1 (más bajo) a 5 (más alto), que depende de dos factores geográficos concretos:

  • La zona pluviométrica de la ubicación del edificio (cuánta lluvia cae de media).
  • El grado de exposición al viento, que a su vez depende de la altura del edificio, la zona eólica y el tipo de entorno (desde una zona rural despejada hasta un centro urbano denso).

Esto no es un detalle burocrático menor: una solución de fachada que puede resultar suficiente para una exposición baja puede no alcanzar las prestaciones exigidas en una ubicación más expuesta a lluvia y viento — el CTE no predice que una fachada concreta vaya a fallar, sino que establece prestaciones mínimas distintas según la exposición real de cada emplazamiento.

Cómo entra realmente el agua: cuatro mecanismos habituales de entrada

La literatura técnica sobre patología de la edificación identifica cuatro fuerzas que pueden mover el agua a través de una fachada, actuando solas o combinadas:

  1. Gravedad: el agua que resbala por la superficie tiende a colarse por cualquier grieta u holgura que encuentre en su camino hacia abajo.
  2. Capilaridad: en materiales porosos, el agua puede avanzar por los poros y grietas incluso hacia arriba o hacia los lados, no solo hacia abajo.
  3. Energía cinética: el impacto directo de las gotas de lluvia empujadas por el viento puede introducir agua en aberturas, incluso salpicando a través de una rendija pequeña.
  4. Diferencia de presión de aire: el viento genera diferencias de presión entre el exterior y el interior del cerramiento que pueden literalmente forzar el paso del agua a través de imperfecciones muy pequeñas.

Algunas clasificaciones técnicas separan además la tensión superficial como un mecanismo adicional, así que esta lista de cuatro no es una taxonomía cerrada ni universal — es, eso sí, la explicación más habitual y suficiente para entender el problema a nivel práctico.

Por eso juntas, fisuras y encuentros entre materiales distintos (por ejemplo, entre el ladrillo y el mortero, o alrededor de un marco de ventana) son puntos especialmente sensibles y conviene revisarlos primero — aunque el agua también puede penetrar a través de la propia estructura porosa de ciertos materiales, no solo por defectos puntuales.

Diferencias clave con la capilaridad

Aunque ambas pueden producir manchas en zonas similares de la vivienda, hay señales que ayudan a distinguirlas:

FiltraciónCapilaridad
Relación con la lluviaFrecuente, aunque no siempre inmediataPoco o nada relacionada con episodios puntuales de lluvia
Localización típicaFachada exterior, techos, encuentros de ventanaParte baja de muros en contacto con el terreno
Origen del aguaPrecipitación / escorrentía exteriorAscenso desde la humedad disponible en el terreno
Forma de la manchaA menudo localizada alrededor de la vía de entradaMás difusa, banda relativamente uniforme desde el suelo

Un matiz importante: la relación con la lluvia no siempre es inmediata. El agua puede quedar retenida temporalmente en el interior de un material o de una cámara de aire y manifestarse como mancha días después del episodio de lluvia que la originó, no necesariamente «justo después». Por eso una sola observación puntual no basta — conviene registrar el patrón durante varias semanas.

→ Humedades después de llover: cómo localizar el origen — profundizamos ahí en cómo combinar esta variable temporal con la localización exacta.

Dónde inspeccionar (con seguridad)

Si sospechas filtración, estos son los puntos donde más frecuentemente se origina el problema:

  • Fachada: grietas visibles, deterioro del revestimiento, zonas donde se ha perdido el sellado original.
  • Encuentros de ventanas: el marco y el muro son materiales distintos, y ese encuentro es un punto de junta clásico donde puede fallar el sellado.
  • Cubierta: tejas desplazadas, canalones obstruidos o mal dimensionados, encuentros de la cubierta con chimeneas o claraboyas.
  • Bajantes: fugas o obstrucciones en las bajantes de pluviales, especialmente si la mancha interior está cerca de su recorrido.

Una advertencia necesaria sobre seguridad: revisar la fachada o la cubierta desde el interior, con prismáticos o desde una ventana, es razonable. Subir a una cubierta o usar una escalera para inspeccionar zonas altas sin el equipo y la experiencia adecuados no lo es. Si el origen parece estar en la cubierta o en una zona alta de la fachada, esa es precisamente la señal de que conviene llamar a un profesional en vez de investigar tú mismo el punto exacto.

Qué hacer si confirmas que es filtración

Un error frecuente es sellar por dentro sin haber identificado el punto de entrada real por fuera — eso puede ocultar el síntoma unos meses mientras el agua sigue entrando y el problema se agrava en otro punto.

→ Cómo impermeabilizar una pared con problemas de humedad

¿No estás seguro de si es esto lo que tienes?

Si las señales de tu vivienda no encajan claramente en esta descripción, puede tratarse de otra causa:

→ Hacer el diagnóstico guiado de humedad

Preguntas frecuentes

¿La filtración solo ocurre en edificios antiguos? No necesariamente. Un edificio nuevo con un defecto de ejecución en un sellado o una junta puede tener filtración desde el primer año. La antigüedad aumenta el riesgo por deterioro de materiales, pero no es una condición necesaria.

¿Puedo tener filtración y capilaridad al mismo tiempo? Sí, especialmente en plantas bajas de edificios antiguos expuestos a lluvia y sin barrera antihumedad eficaz. El diagnóstico guiado contempla resultados con más de una causa posible cuando las señales están repartidas.

¿Basta con impermeabilizar la fachada por fuera? No necesariamente. La solución debe actuar sobre la vía concreta por la que está entrando el agua. En algunos casos será necesario reparar o impermeabilizar una zona de fachada; en otros, corregir una junta, un encuentro de ventana, una cubierta o una bajante. Por eso localizar primero el origen suele ser más importante que aplicar un tratamiento general a toda la superficie.


Esta guía resume información técnica general sobre humedad por filtración. No sustituye la inspección de un profesional, especialmente en cubiertas, zonas altas o cuando el origen no sea evidente.

Fuentes consultadas

  • Código Técnico de la Edificación (CTE), Documento Básico DB-HS1, «Protección frente a la humedad» — especialmente artículo 13 (objetivo normativo) y apartado 2.3 con tablas 2.5-2.7 (grado de impermeabilidad de fachadas según zona pluviométrica y exposición al viento).
  • Pérez-Bella, J.M., Domínguez-Hernández, J., Rodríguez-Soria, B., del Coz-Díaz, J.J. y Cano-Suñén, E. (2013). «Combined use of wind-driven rain and wind pressure to define water penetration risk into building façades: The Spanish case.» Building and Environment, 64, 46-56. Estudio específico sobre el riesgo de penetración de agua en fachadas españolas mediante un índice que combina lluvia impulsada por viento y presión simultánea, calculado para 80 localizaciones de la península, Baleares y Canarias.
  • National Institute of Standards and Technology (NIST), documentación técnica sobre mecanismos de penetración de lluvia en cerramientos de edificios.

Humedad por condensación: causas y cómo solucionarla

La humedad por condensación aparece cuando el vapor de agua del aire se transforma en agua líquida sobre una superficie suficientemente fría. Puede manifestarse como vaho en los cristales, gotas en un marco o humedad en una pared. Sin embargo, una mancha o la presencia de moho no bastan para confirmar su origen.

Para entender qué está pasando conviene revisar conjuntamente la humedad y la temperatura del aire, la temperatura de las superficies y la renovación de aire de la vivienda. La solución puede requerir actuar sobre varios de estos factores: ventilar, reducir la generación de vapor, mejorar el comportamiento térmico de un encuentro constructivo o utilizar deshumidificación como apoyo.

Qué es la condensación y por qué aparece

El punto de rocío es la temperatura a la que el aire alcanza la saturación al enfriarse sin cambiar su contenido de vapor. Si una superficie está por debajo del punto de rocío del aire que la rodea, puede formarse agua líquida sobre ella.

Para valorar ese riesgo hay que relacionar tres datos:

  • Temperatura del aire interior. Es necesaria para interpretar la humedad relativa y calcular el punto de rocío.
  • Humedad relativa del aire. Indica lo cerca que está de la saturación a esa temperatura; no expresa por sí sola una cantidad fija de agua.
  • Temperatura de la superficie. Permite comprobar si la pared, el vidrio o el marco pueden alcanzar condiciones de condensación.

Por eso, una lectura aislada del higrómetro no confirma ni descarta el problema. Una misma humedad relativa puede corresponder a distintos puntos de rocío si cambia la temperatura del aire.

También conviene distinguir calentar el aire de retirar vapor de agua. Calentarlo puede reducir su humedad relativa sin eliminar agua y sin reducir necesariamente su punto de rocío. Ventilar con aire de menor contenido de vapor o deshumidificar sí puede reducir ese contenido. [1]

Condensación superficial e intersticial

La condensación puede producirse en la superficie de un cerramiento o dentro de sus capas.

La condensación superficial se forma sobre paredes, techos, cristales u otros elementos. Puede verse como gotas, aunque algunas superficies absorben el agua y no muestran gotas claramente reconocibles.

La condensación intersticial se produce dentro del cerramiento. En una situación invernal, el vapor puede desplazarse desde el interior hacia capas más frías y condensar en ellas. Es un ejemplo de funcionamiento, no una dirección universal: las condiciones a ambos lados del cerramiento determinan el transporte de humedad.

La comprobación técnica de las condensaciones intersticiales considera las capas, sus propiedades y las condiciones interiores y exteriores. No se puede confirmar este fenómeno únicamente por el aspecto de una mancha. El CTE dispone de un documento de apoyo específico para evaluar ambos tipos de condensación: el DA DB-HE/2. [2]

Puentes térmicos y superficies frías

Una esquina, un pilar integrado en la fachada o el contorno de una ventana pueden tener un comportamiento térmico distinto al resto del cerramiento.

Un puente térmico es una zona donde cambia la transmisión de calor debido a los materiales, la geometría o la configuración constructiva. Puede estar relacionado con una interrupción del aislamiento, pero también con un encuentro geométrico: no siempre significa que falte aislante. [3]

En condiciones invernales, determinados puentes térmicos pueden presentar temperaturas superficiales interiores más bajas y favorecer una humedad superficial elevada. Aun así, que una mancha reaparezca en una esquina no demuestra que esa sea su causa. También hay que revisar la circulación del aire, las condiciones de la estancia y posibles entradas de agua.

Qué indica el factor de temperatura superficial

El factor de temperatura superficial interior, f_Rsi, relaciona la temperatura de la superficie con las temperaturas del aire interior y exterior.

El procedimiento simplificado del DA DB-HE/2 compara ese factor con un valor mínimo de referencia, f_Rsi,min. Su tabla distingue zonas climáticas y clases de higrometría: por ejemplo, recoge 0,52 para la zona B y espacios de clase 3 o inferior. Es un valor de ese procedimiento y esas condiciones, no un umbral universal para cualquier vivienda. [2]

Hay un matiz esencial: el método utiliza como criterio un máximo del 80% de humedad relativa superficial media mensual. No equivale al punto de rocío ni significa que incumplir la comprobación demuestre la presencia de gotas. [2]

Puede haber condiciones favorables al moho sin condensación líquida visible. El aspecto de una mancha tampoco permite reconstruir por sí solo qué humedad ha tenido la superficie ni durante cuánto tiempo.

De dónde procede el vapor de agua de la vivienda

Respirar, cocinar, ducharse y secar ropa dentro de casa aportan vapor al ambiente. La cantidad generada depende de la ocupación y de las actividades. La humedad que termina acumulándose depende, además, de cómo se evacua y de otras posibles fuentes de agua. [1]

Conviene separar ambas cuestiones: generar vapor y disponer de ventilación suficiente para retirarlo son partes distintas del problema.

Esto explica que dos viviendas parecidas puedan comportarse de forma diferente. No permite afirmar que los hábitos pesen siempre más, menos o lo mismo que la construcción. La evaluación debe considerar ambos aspectos, sin atribuir automáticamente el problema a quien vive en la casa.

Cómo abordar la humedad por condensación

1. Comprobar el origen antes de elegir una solución

Observa dónde aparece la humedad, cuándo empeora y qué actividades coinciden con ella. Si existe relación con la lluvia, una instalación de agua o una zona permanentemente mojada, conviene investigar también filtraciones y fugas.

Puedes empezar por el diagnóstico guiado de humedad. Ofrece una orientación inicial; no confirma una causa ni sustituye una inspección cuando el problema persiste.

2. Reducir y evacuar el vapor cerca de donde se genera

Revisa la extracción de baños y cocinas y evita que la humedad de esas actividades se extienda innecesariamente por la vivienda. En la cocina, una campana que solo recircula y filtra el aire no equivale a extraerlo al exterior.

También conviene valorar dónde se seca la ropa y si ese espacio dispone de una forma adecuada de evacuar la humedad. Estas medidas pueden ayudar, pero no sustituyen la corrección de un problema constructivo cuando lo hay.

3. Revisar la ventilación

La sección HS 3 del CTE regula la calidad del aire interior. En las viviendas incluidas en su ámbito de aplicación, establece un sistema general de ventilación híbrido o mecánico, con admisión en locales secos y extracción en locales húmedos. La ventilación mediante ventanas se contempla como complementaria. [4]

La ventilación puede evacuar vapor, pero abrir las ventanas no reduce siempre la humedad: depende del contenido de vapor del aire exterior y de las condiciones interiores. Tampoco basta con mirar el porcentaje de humedad relativa de la calle.

Si hay un sistema instalado, conviene revisar su funcionamiento y mantenimiento, incluidas las entradas y salidas de aire, antes de concluir que hace falta otro equipo. Explicamos los distintos sistemas disponibles, desde la ventilación manual hasta la mecánica controlada, en nuestra guía de ventilación contra la condensación.

4. Valorar las temperaturas superficiales y el aislamiento

Cuando la humedad reaparece en determinados encuentros, una evaluación técnica puede ayudar a comprobar si intervienen puentes térmicos, discontinuidades de aislamiento u otras condiciones que mantienen frías las superficies.

La actuación adecuada depende del cerramiento y del origen del problema. Pintar o cubrir una mancha no modifica por sí solo esas condiciones.

5. Utilizar deshumidificación cuando aporte una ayuda real

Un deshumidificador retira vapor del aire que pasa por él. Puede reducir el punto de rocío y ayudar a controlar la condensación cuando la humedad ambiental forma parte del problema.

Los aparatos también desprenden calor y pueden modificar la temperatura de su entorno. Por eso no es exacto afirmar que nunca influyen en las temperaturas. Lo que no hacen es corregir un puente térmico o reparar el aislamiento. [5]

Además, un deshumidificador doméstico de recirculación no sustituye la renovación del aire. Si existe una fuga, filtración o entrada de humedad desde el terreno, puede apoyar el secado, pero hay que actuar sobre esa fuente.

Qué hacer si ya hay moho

Controlar la humedad ayuda a prevenir su reaparición, pero no elimina el moho que ya existe. Hace falta abordar tanto la fuente de humedad como la limpieza o recuperación de los materiales afectados. La OMS recomienda evitar o minimizar la humedad persistente y el crecimiento microbiano en los edificios. [1]

Si el problema es recurrente, está extendido o no se identifica su origen, conviene solicitar una valoración profesional.

Preguntas frecuentes

¿La condensación solo aparece en invierno?

No. En invierno puede favorecerla el enfriamiento de superficies en contacto con el exterior. También puede aparecer en otras épocas: por ejemplo, sobre una tubería o un conducto frío cuya superficie quede por debajo del punto de rocío del aire circundante.

¿Ventilar cuando hace frío puede ayudar aunque fuera haya mucha humedad relativa?

Sí. El aire frío puede contener menos vapor aunque su humedad relativa sea alta. La OMS ofrece un ejemplo: aire a −8 °C y 100% de humedad relativa, al calentarse hasta 20 °C, queda aproximadamente en el 15%. El ejemplo describe ese aire al calentarse sin añadir vapor; no predice la humedad final de toda la habitación. [1]

¿Si no hay gotas puedo descartar la condensación como parte del problema?

No basta con esa observación. Puede haber humedad superficial elevada sin gotas visibles, y algunos materiales absorben la humedad. Hay que valorar el conjunto de señales y condiciones.

¿Un deshumidificador puede solucionar por completo el problema?

Puede controlar la humedad ambiental y reducir la condensación en determinadas condiciones. Si intervienen una ventilación insuficiente, un defecto constructivo o una entrada de agua, habrá que abordar también esos factores.

¿Pueden coexistir condensación y otros tipos de humedad?

Sí. La presencia de una causa no descarta otra. El diagnóstico guiado puede mostrar causas alternativas que conviene comprobar; un resultado ambiguo no demuestra que ambas estén actuando a la vez.


Esta guía ofrece información general. No sustituye una inspección del edificio ni un estudio higrotérmico cuando el problema sea persistente o complejo.

Fuentes consultadas

  1. Organización Mundial de la Salud, Oficina Regional para Europa (2009). WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and Mould. Especialmente el capítulo 3, Moisture control and ventilation. Publicación oficial · Capítulo completo.
  2. Código Técnico de la Edificación. DA DB-HE/2: Comprobación de limitación de condensaciones superficiales e intersticiales en los cerramientos. Apartados 4.1 y 4.2 y tabla 1. Documento oficial.
  3. Código Técnico de la Edificación (2014). DA DB-HE/3: Puentes térmicos. Definiciones, comportamiento higrotérmico y encuentros constructivos. Documento oficial.
  4. Código Técnico de la Edificación. Documento Básico HS Salubridad, con comentarios. HS 1, apartado 1.1, para la remisión de la comprobación de condensaciones; HS 3, apartado 3.1.1, para el diseño de ventilación de viviendas. Documento oficial.
  5. ENERGY STAR. Dehumidifiers. Apartados de selección, funcionamiento y buenas prácticas. Página oficial.

Humedad por capilaridad: sintomas, causas y soluciones

La humedad por capilaridad es, junto con la condensación, uno de los problemas de humedad más citados en las viviendas — y también uno de los más sobrediagnosticados. Antes de gastar dinero en un tratamiento, merece la pena entender bien qué es, cómo reconocerla con algo más de rigor que «hay una mancha abajo en la pared», y qué dice realmente la evidencia técnica sobre los tratamientos disponibles.

Qué es la humedad por capilaridad

Los materiales de construcción porosos —ladrillo, mortero, piedra— tienen una red interna de poros microscópicos que actúa como una esponja. Cuando un muro está en contacto con terreno húmedo y no existe una barrera eficaz que lo impida, el agua asciende por esa red de poros mediante un fenómeno físico llamado capilaridad, de forma parecida a como una mecha absorbe líquido.

Este ascenso no es indefinido. A medida que el agua sube, también se evapora desde la superficie del muro hacia el ambiente. La humedad se estabiliza en la altura donde ambas fuerzas —el ascenso capilar y la evaporación— se equilibran, lo que explica por qué la mancha suele detenerse en una banda relativamente constante en vez de seguir subiendo sin límite.

La altura que alcanza no es una cifra fija. Depende del tamaño de los poros del material, de la cantidad de agua disponible en el terreno y de la capacidad de evaporación de la pared. La literatura técnica sobre el tema ilustra esta variabilidad con cálculos concretos: en materiales con poros de alrededor de 0,1 mm el ascenso teórico ronda los 14 cm, mientras que con poros diez veces más finos (0,01 mm) puede llegar a 1,4 metros. Por eso no conviene usar «hasta dónde llega la mancha» como criterio único para confirmar o descartar capilaridad.

Un aviso importante antes de seguir: la capilaridad se diagnostica mal con frecuencia

Este es quizás el punto más importante de todo el artículo. La Royal Institution of Chartered Surveyors (RICS) — el organismo profesional de referencia en el Reino Unido para peritos e inspectores de edificación — publicó en 2025 una guía de consumidor advirtiendo de que la humedad ascendente («rising damp») es un término que se usa con frecuencia de forma incorrecta, y que «humedad por capilaridad» no es en sí misma una conclusión: no basta con nombrarla, hay que identificar la fuente real de la humedad antes de decidir un tratamiento. Esa misma guía señala que el fallo de una barrera antihumedad original es, en realidad, poco frecuente — muchos casos etiquetados como capilaridad resultan ser condensación, filtración u otras causas mal identificadas.

Esta advertencia coincide con una declaración conjunta de 2022 firmada por RICS, Historic England y la Property Care Association — específicamente centrada en edificios tradicionales, no una normativa universal para cualquier vivienda moderna — que recomienda un enfoque de «edificio completo» (whole-building approach): entender la construcción en su conjunto y localizar las fuentes reales de humedad, en vez de apoyarse en una única lectura, antes de recurrir a tratamientos invasivos.

Sobre los medidores de humedad: los medidores eléctricos superficiales, los más habituales y económicos, son fiables midiendo humedad en madera, pero en otros materiales de construcción pueden dar lecturas altas por la presencia de sales u otros elementos conductores, no solo por agua. Es decir, un medidor puede ayudarte a comparar zonas de una pared y detectar patrones, pero no identifica por sí solo si el origen es capilaridad, filtración, condensación u otra causa. Ahondaremos en esto en nuestra guía sobre cómo elegir un medidor de humedad.

Cómo reconocer las señales típicas

Con esas matizaciones en mente, estas son las señales que, combinadas, hacen más probable un caso de capilaridad genuina:

  • Localización: parte baja de la pared, empezando desde el suelo — especialmente en plantas bajas y sótanos.
  • Salitre: manchas o cristales blanquecinos en la superficie. Son eflorescencias — depósitos de sales que viajaban disueltas en el agua y que cristalizan al evaporarse esta. Esas sales pueden proceder del propio material de construcción, del mortero o del terreno.
  • Pintura o yeso desprendiéndose sin presencia de moho visible.
  • Patrón relativamente estable en el tiempo. No suele seguir de forma inmediata episodios concretos de lluvia (a diferencia de la filtración), aunque la humedad del terreno y el nivel freático pueden influir en su evolución a más largo plazo. Tampoco depende del uso de la vivienda, a diferencia de la condensación.

Un matiz que rara vez se explica: algunas sales son higroscópicas, es decir, absorben humedad del propio ambiente. Esto puede hacer que un muro con salitre residual de un episodio de humedad ya resuelto siga pareciendo húmedo al tacto, sin que haya un ascenso capilar activo en ese momento. Por eso «veo salitre = tengo capilaridad activa» es una simplificación que puede llevar a error.

¿Cómo confirmarlo con más certeza?

Ningún método casero da una certeza absoluta, pero puedes acercarte:

  1. Observa si la altura de la mancha se mantiene estable durante varias semanas (típico de capilaridad) o si varía con la lluvia (más propio de filtración) o con el uso de la casa (más propio de condensación).
  2. Usa un medidor de humedad para comparar varias zonas de la pared, sabiendo que por sí solo no confirma la causa.
  3. Si tienes dudas razonables, un profesional puede hacer un diagnóstico más fiable combinando varios métodos.

→ Haz el diagnóstico guiado para obtener una orientación basada en tus síntomas concretos.

Tratamientos disponibles: qué son y qué dice la evidencia

Inyección de resinas (barreras químicas)

Es uno de los tratamientos más extendidos. El principio es sencillo: se perforan una serie de taladros en el mortero, a lo largo de la pared, y se introduce un producto químico que se dispersa formando una barrera repelente al agua — una barrera antihumedad química (DPC, por sus siglas en inglés) que bloquea el ascenso capilar futuro.

Como ejemplo de cómo funciona este tipo de sistema, un fabricante como Sika ofrece una crema inyectable a base de silanos que, según la documentación del fabricante, cumple los requisitos de la guía técnica WTA 4-4-04/D — una guía específica sobre inyección de mampostería para tratar humedad capilar. Esto explica el procedimiento y respalda que el sistema está diseñado conforme a un estándar técnico reconocido — no equivale a decir que sea el tratamiento adecuado para cualquier caso: como hemos visto, el primer paso siempre es confirmar que la causa es realmente capilaridad.

→ Cómo funciona la inyección de resinas, en detalle

Electroósmosis y sistemas electrofísicos: no todos funcionan de la misma manera

Es uno de los tratamientos que genera más debate, y parte del problema es que «electroósmosis» se usa como paraguas para tecnologías bastante distintas entre sí:

  • Electroósmosis activa: aplica un campo eléctrico de corriente continua a la pared. Tiene un fundamento electrocinético físico conocido y estudiado, aunque la evidencia de campo sobre su eficacia real sigue siendo limitada.
  • Sistemas pasivos, electromagnéticos o «electrofísicos»: se comercializan con nombres similares pero no aplican necesariamente un campo eléctrico activo. Un proyecto de investigación europeo dedicado a evaluar estos tratamientos señala que algunos de estos sistemas carecen de una demostración científica clara de su propio principio de funcionamiento — es decir, ni siquiera hay consenso sobre por qué deberían funcionar, más allá de si funcionan o no en la práctica.

No conviene mezclar ambas categorías al valorar un presupuesto: que exista evidencia (limitada) para la electroósmosis activa no dice nada sobre un sistema «electrofísico» distinto que se venda con un nombre parecido.

Un estudio de caso publicado en 2024 en la revista científica Buildings documentó el tratamiento de un edificio histórico (la mezquita Gül, en Estambul) mediante electroósmosis activa, con un seguimiento que mostró el paso de un estado «húmedo» a «seco» en aproximadamente 9 meses. El propio estudio reconoce, con honestidad, que existen pocos estudios de campo, datos cuantitativos limitados y resultados contradictorios en la literatura sobre este tipo de sistemas.

Otras investigaciones confirman ese panorama: los resultados publicados sobre electroósmosis son contradictorios entre sí, y buena parte de esa contradicción se explica porque la eficacia depende de condiciones muy específicas de cada edificio (temperatura, terreno, materiales). Un proyecto de investigación europeo dedicado a evaluar métodos contra la humedad ascendente concluyó directamente que la literatura científica sobre la eficacia de estos métodos es «escasa y no concluyente», pese a la amplia oferta comercial disponible.

En resumen: existe al menos un caso documentado con resultados positivos para electroósmosis activa, pero no una evidencia sólida y consistente que permita decir que funciona siempre — y menos aún que esa evidencia se extienda automáticamente a cualquier sistema «electrofísico» con un nombre parecido. Si te ofrecen un tratamiento de este tipo, tiene sentido preguntar exactamente qué tecnología usa (¿aplica corriente eléctrica de verdad?), por casos similares al tuyo, y por qué garantías ofrece el instalador — no solo por el precio.

→ Electroósmosis contra la humedad: cómo funciona y cuándo tiene sentido

Cuánto cuesta tratar la humedad por capilaridad

El coste varía mucho según el sistema, la longitud de muro afectada y la zona geográfica. Lo tratamos con más detalle, incluyendo qué factores hacen que un presupuesto sea más caro que otro, en nuestra guía específica:

→ Cuánto cuesta tratar la humedad por capilaridad

Preguntas frecuentes

¿Puedo confirmar que tengo capilaridad solo por el salitre? No con total seguridad. El salitre es una señal habitual, pero las sales higroscópicas pueden hacer que una pared parezca húmeda incluso sin ascenso capilar activo. Combínalo con otras señales (localización, estabilidad en el tiempo) o con nuestro diagnóstico guiado.

¿Un medidor de humedad de los que se venden en tiendas de bricolaje confirma el diagnóstico? No por sí solo. Son útiles para comparar zonas de una misma pared, pero no distinguen con fiabilidad entre las distintas causas de humedad, especialmente en materiales que no son madera.

¿La inyección de resinas es siempre necesaria? No siempre. Antes de cualquier tratamiento invasivo, organismos profesionales como RICS recomiendan revisar primero causas más simples: niveles de terreno exterior, ventilación, mantenimiento del edificio. La inyección tiene sentido cuando se ha confirmado razonablemente que la causa es capilaridad activa y esas causas más simples ya se han descartado.


Esta guía resume información técnica general para ayudarte a entender la humedad por capilaridad. No sustituye la valoración de un profesional, especialmente en casos persistentes, edificios históricos o cuando el diagnóstico no sea claro.

Fuentes consultadas

  • Royal Institution of Chartered Surveyors (RICS), Damp and Mould — guía de consumidor, 2025 (con Prof. Michael Parrett FRICS).
  • RICS, Historic England y Property Care Association, Joint Position Statement on the investigation of moisture in traditional buildings, 2022.
  • Rirsch, E. y Zhang, Z. (2010). «Rising damp in masonry walls and the importance of mortar properties.» Construction and Building Materials. DOI: 10.1016/j.conbuildmat.2010.04.024.
  • Estudio sobre cinética de ascenso capilar en materiales de construcción (piedras, ladrillos, morteros) y su relación con el tamaño de poro, publicado en ScienceDirect.
  • Investigación sobre migración y cristalización de sales (eflorescencias) en muros de mampostería.
  • Sika, ficha técnica y documentación de producto de SikaMur® InjectoCream-100 (uso exclusivamente descriptivo del mecanismo, no como evidencia de eficacia universal; conformidad con guía WTA 4-4-04/D según declaración del propio fabricante).
  • Koca, A., Uğural, M. N. y Yaman, E. (2024). «Rising Damp Treatment in Historical Buildings by Electro-Osmosis: A Case Study.» Buildings, 14(5), 1460. DOI: 10.3390/buildings14051460.
  • Proyecto de investigación EMERISDA (Effectiveness of methods against rising damp in buildings) y otras publicaciones revisadas por pares (ScienceDirect, ResearchGate) sobre la efectividad de métodos contra la humedad ascendente, incluidas la electroósmosis activa y los sistemas electrofísicos/pasivos.

Tipos de humedad en casa: como identificar cual tienes

Si has notado una mancha, un cerco o un olor a humedad en tu vivienda, lo primero que necesitas saber no es cómo quitarla, sino qué la está causando. No todas las humedades son iguales, y el tratamiento que funciona para una puede ser completamente inútil —o incluso contraproducente— para otra.

En esta guía vas a entender los 4 tipos de humedad más comunes en una vivienda, cómo se diferencian a simple vista, y podrás pasar directamente a nuestro diagnóstico guiado si quieres una orientación específica sobre tu caso.

Los 4 tipos de humedad más comunes en una vivienda

TipoDónde suele aparecerCuándo empeoraAspecto típico
CapilaridadParte baja de las paredes, desde el sueloDe forma constante, todo el añoSalitre (polvo blanco), pintura desprendida
CondensaciónVentanas, esquinas, zonas poco ventiladasInvierno, al ducharse o cocinarMoho negro, gotas de agua
FiltraciónTechos, paredes exterioresDespués de lloverManchas amarillentas con borde definido
FugaCerca de baños, cocinas, tuberíasIndependiente del climaMancha localizada, a veces con olor

Esta tabla es un punto de partida, no una respuesta definitiva — muchas viviendas presentan señales que se solapan, y por eso conviene mirar cada tipo con algo más de detalle antes de sacar conclusiones.

¿Las señales de tu casa no encajan claramente en una fila? Haz el diagnóstico guiado de 6 preguntas.

En construcción suelen distinguirse tres grandes tipos de humedad —capilaridad, condensación y filtración—, pero para diagnosticar una mancha en casa también es imprescindible descartar una cuarta causa: una fuga de agua.

Humedad por capilaridad

Es la que aparece cuando el agua del terreno asciende por los materiales de construcción, como si la pared actuara de mecha. Suele manifestarse desde la parte baja del muro y ascender desde allí; la altura que alcanza varía según los materiales, la cantidad de humedad y la capacidad de evaporación de la pared — no es una constante universal, así que no te fíes solo de «hasta dónde llega» para descartarla.

Las señales más claras son el salitre —esas manchas blanquecinas parecidas a polvo o cristales— y la pintura o el yeso desprendiéndose sin que haya moho visible.

→ Guía completa de humedad por capilaridad

Humedad por condensación

Aparece cuando el vapor de agua del ambiente se convierte en agua líquida al entrar en contacto con una superficie fría — normalmente una ventana, una esquina mal ventilada o una pared exterior sin aislamiento. Por eso es tan estacional: se dispara en invierno, cuando la diferencia de temperatura entre el interior cálido y el exterior frío es mayor.

Si ves condensación frecuente en los cristales y moho en esquinas o superficies frías, esas señales son compatibles con un problema de condensación y hacen que sea una de las primeras causas que conviene comprobar.

→ Guía completa de humedad por condensación

Humedad por filtración

Ocurre cuando el agua entra desde el exterior a través de grietas, una fachada en mal estado o una cubierta con algún punto débil. Una de las pistas más útiles es su relación con la lluvia: si la mancha aparece o empeora tras un episodio de lluvia, es una señal a tener en cuenta — aunque conviene combinarla con otras (localización, si es fachada o cubierta, cercanía a ventanas o bajantes) antes de concluir que es filtración.

→ Guía completa de humedad por filtración · Cómo localizar el origen si aparece después de llover

Humedad por fuga de agua o humedad accidental

Es distinta de las tres anteriores porque no es un problema estructural de la vivienda, sino de la instalación: una tubería, un desagüe o una toma de agua que pierde. Se reconoce porque suele aparecer cerca de un baño, una cocina o una tubería/bajante, y porque es independiente del clima — no mejora ni empeora con la lluvia ni con las estaciones, a diferencia de la filtración o la condensación.

Leroy Merlin y otros especialistas suelen referirse a ella como «humedad accidental» para distinguirla de las tres humedades constructivas. Si sospechas una fuga, una comprobación simple es cerrar todos los grifos y equipos que consuman agua y observar si el contador sigue registrando consumo.

→ Hacer el diagnóstico guiado para confirmar si tus síntomas encajan con una fuga.

Puentes térmicos: un concepto complementario

Los puentes térmicos no son un quinto tipo de humedad, sino zonas puntuales donde el aislamiento térmico es más débil (por ejemplo, en el encuentro de un pilar con la fachada) y que favorecen la condensación localizada exactamente en ese punto. Lo tratamos con más detalle dentro de nuestra guía de humedad por condensación.

¿No estás seguro de cuál es la tuya?

La tabla anterior ayuda a orientarse, pero muchas viviendas presentan señales mezcladas que no encajan perfectamente en una sola casilla. Para esos casos hemos construido una herramienta gratuita que analiza tus respuestas y te da una orientación específica, en lugar de una comparación genérica.

→ Hacer el diagnóstico guiado de humedad

Responde 6 preguntas sencillas sobre dónde y cuándo aparece el problema, y qué aspecto tiene. El resultado es inmediato y gratuito.

Preguntas frecuentes

¿Puedo tener más de un tipo de humedad a la vez? Sí. Es más habitual de lo que parece, especialmente en viviendas antiguas: una zona con capilaridad en la parte baja y condensación en las ventanas de la misma habitación, por ejemplo. Por eso el diagnóstico permite un resultado con dos causas posibles cuando las señales están repartidas.

¿La pintura antihumedad sirve para cualquier tipo? No. La pintura antihumedad puede ayudar a disimular o contener ligeramente algunos síntomas, pero no soluciona la causa de fondo — especialmente en capilaridad y filtración, donde el problema seguirá empeorando por debajo de la pintura si no se trata el origen.

¿Cuándo debo preocuparme y llamar a un profesional? Cuando la mancha crece con el tiempo, cuando aparece moho de forma recurrente pese a ventilar, o cuando no consigues identificar con claridad la causa después de observarla varias semanas. El diagnóstico guiado también te lo indica según tu caso concreto.


Esta guía ofrece información general para ayudarte a entender qué tipo de humedad podrías tener. No sustituye la valoración de un profesional cuando el problema sea persistente o de origen incierto.