Humedad por condensación: causas y cómo solucionarla

La humedad por condensación aparece cuando el vapor de agua del aire se transforma en agua líquida sobre una superficie suficientemente fría. Puede manifestarse como vaho en los cristales, gotas en un marco o humedad en una pared. Sin embargo, una mancha o la presencia de moho no bastan para confirmar su origen.

Para entender qué está pasando conviene revisar conjuntamente la humedad y la temperatura del aire, la temperatura de las superficies y la renovación de aire de la vivienda. La solución puede requerir actuar sobre varios de estos factores: ventilar, reducir la generación de vapor, mejorar el comportamiento térmico de un encuentro constructivo o utilizar deshumidificación como apoyo.

Qué es la condensación y por qué aparece

El punto de rocío es la temperatura a la que el aire alcanza la saturación al enfriarse sin cambiar su contenido de vapor. Si una superficie está por debajo del punto de rocío del aire que la rodea, puede formarse agua líquida sobre ella.

Para valorar ese riesgo hay que relacionar tres datos:

  • Temperatura del aire interior. Es necesaria para interpretar la humedad relativa y calcular el punto de rocío.
  • Humedad relativa del aire. Indica lo cerca que está de la saturación a esa temperatura; no expresa por sí sola una cantidad fija de agua.
  • Temperatura de la superficie. Permite comprobar si la pared, el vidrio o el marco pueden alcanzar condiciones de condensación.

Por eso, una lectura aislada del higrómetro no confirma ni descarta el problema. Una misma humedad relativa puede corresponder a distintos puntos de rocío si cambia la temperatura del aire.

También conviene distinguir calentar el aire de retirar vapor de agua. Calentarlo puede reducir su humedad relativa sin eliminar agua y sin reducir necesariamente su punto de rocío. Ventilar con aire de menor contenido de vapor o deshumidificar sí puede reducir ese contenido. [1]

Condensación superficial e intersticial

La condensación puede producirse en la superficie de un cerramiento o dentro de sus capas.

La condensación superficial se forma sobre paredes, techos, cristales u otros elementos. Puede verse como gotas, aunque algunas superficies absorben el agua y no muestran gotas claramente reconocibles.

La condensación intersticial se produce dentro del cerramiento. En una situación invernal, el vapor puede desplazarse desde el interior hacia capas más frías y condensar en ellas. Es un ejemplo de funcionamiento, no una dirección universal: las condiciones a ambos lados del cerramiento determinan el transporte de humedad.

La comprobación técnica de las condensaciones intersticiales considera las capas, sus propiedades y las condiciones interiores y exteriores. No se puede confirmar este fenómeno únicamente por el aspecto de una mancha. El CTE dispone de un documento de apoyo específico para evaluar ambos tipos de condensación: el DA DB-HE/2. [2]

Puentes térmicos y superficies frías

Una esquina, un pilar integrado en la fachada o el contorno de una ventana pueden tener un comportamiento térmico distinto al resto del cerramiento.

Un puente térmico es una zona donde cambia la transmisión de calor debido a los materiales, la geometría o la configuración constructiva. Puede estar relacionado con una interrupción del aislamiento, pero también con un encuentro geométrico: no siempre significa que falte aislante. [3]

En condiciones invernales, determinados puentes térmicos pueden presentar temperaturas superficiales interiores más bajas y favorecer una humedad superficial elevada. Aun así, que una mancha reaparezca en una esquina no demuestra que esa sea su causa. También hay que revisar la circulación del aire, las condiciones de la estancia y posibles entradas de agua.

Qué indica el factor de temperatura superficial

El factor de temperatura superficial interior, f_Rsi, relaciona la temperatura de la superficie con las temperaturas del aire interior y exterior.

El procedimiento simplificado del DA DB-HE/2 compara ese factor con un valor mínimo de referencia, f_Rsi,min. Su tabla distingue zonas climáticas y clases de higrometría: por ejemplo, recoge 0,52 para la zona B y espacios de clase 3 o inferior. Es un valor de ese procedimiento y esas condiciones, no un umbral universal para cualquier vivienda. [2]

Hay un matiz esencial: el método utiliza como criterio un máximo del 80% de humedad relativa superficial media mensual. No equivale al punto de rocío ni significa que incumplir la comprobación demuestre la presencia de gotas. [2]

Puede haber condiciones favorables al moho sin condensación líquida visible. El aspecto de una mancha tampoco permite reconstruir por sí solo qué humedad ha tenido la superficie ni durante cuánto tiempo.

De dónde procede el vapor de agua de la vivienda

Respirar, cocinar, ducharse y secar ropa dentro de casa aportan vapor al ambiente. La cantidad generada depende de la ocupación y de las actividades. La humedad que termina acumulándose depende, además, de cómo se evacua y de otras posibles fuentes de agua. [1]

Conviene separar ambas cuestiones: generar vapor y disponer de ventilación suficiente para retirarlo son partes distintas del problema.

Esto explica que dos viviendas parecidas puedan comportarse de forma diferente. No permite afirmar que los hábitos pesen siempre más, menos o lo mismo que la construcción. La evaluación debe considerar ambos aspectos, sin atribuir automáticamente el problema a quien vive en la casa.

Cómo abordar la humedad por condensación

1. Comprobar el origen antes de elegir una solución

Observa dónde aparece la humedad, cuándo empeora y qué actividades coinciden con ella. Si existe relación con la lluvia, una instalación de agua o una zona permanentemente mojada, conviene investigar también filtraciones y fugas.

Puedes empezar por el diagnóstico guiado de humedad. Ofrece una orientación inicial; no confirma una causa ni sustituye una inspección cuando el problema persiste.

2. Reducir y evacuar el vapor cerca de donde se genera

Revisa la extracción de baños y cocinas y evita que la humedad de esas actividades se extienda innecesariamente por la vivienda. En la cocina, una campana que solo recircula y filtra el aire no equivale a extraerlo al exterior.

También conviene valorar dónde se seca la ropa y si ese espacio dispone de una forma adecuada de evacuar la humedad. Estas medidas pueden ayudar, pero no sustituyen la corrección de un problema constructivo cuando lo hay.

3. Revisar la ventilación

La sección HS 3 del CTE regula la calidad del aire interior. En las viviendas incluidas en su ámbito de aplicación, establece un sistema general de ventilación híbrido o mecánico, con admisión en locales secos y extracción en locales húmedos. La ventilación mediante ventanas se contempla como complementaria. [4]

La ventilación puede evacuar vapor, pero abrir las ventanas no reduce siempre la humedad: depende del contenido de vapor del aire exterior y de las condiciones interiores. Tampoco basta con mirar el porcentaje de humedad relativa de la calle.

Si hay un sistema instalado, conviene revisar su funcionamiento y mantenimiento, incluidas las entradas y salidas de aire, antes de concluir que hace falta otro equipo. Explicamos los distintos sistemas disponibles, desde la ventilación manual hasta la mecánica controlada, en nuestra guía de ventilación contra la condensación.

4. Valorar las temperaturas superficiales y el aislamiento

Cuando la humedad reaparece en determinados encuentros, una evaluación técnica puede ayudar a comprobar si intervienen puentes térmicos, discontinuidades de aislamiento u otras condiciones que mantienen frías las superficies.

La actuación adecuada depende del cerramiento y del origen del problema. Pintar o cubrir una mancha no modifica por sí solo esas condiciones.

5. Utilizar deshumidificación cuando aporte una ayuda real

Un deshumidificador retira vapor del aire que pasa por él. Puede reducir el punto de rocío y ayudar a controlar la condensación cuando la humedad ambiental forma parte del problema.

Los aparatos también desprenden calor y pueden modificar la temperatura de su entorno. Por eso no es exacto afirmar que nunca influyen en las temperaturas. Lo que no hacen es corregir un puente térmico o reparar el aislamiento. [5]

Además, un deshumidificador doméstico de recirculación no sustituye la renovación del aire. Si existe una fuga, filtración o entrada de humedad desde el terreno, puede apoyar el secado, pero hay que actuar sobre esa fuente.

Qué hacer si ya hay moho

Controlar la humedad ayuda a prevenir su reaparición, pero no elimina el moho que ya existe. Hace falta abordar tanto la fuente de humedad como la limpieza o recuperación de los materiales afectados. La OMS recomienda evitar o minimizar la humedad persistente y el crecimiento microbiano en los edificios. [1]

Si el problema es recurrente, está extendido o no se identifica su origen, conviene solicitar una valoración profesional.

Preguntas frecuentes

¿La condensación solo aparece en invierno?

No. En invierno puede favorecerla el enfriamiento de superficies en contacto con el exterior. También puede aparecer en otras épocas: por ejemplo, sobre una tubería o un conducto frío cuya superficie quede por debajo del punto de rocío del aire circundante.

¿Ventilar cuando hace frío puede ayudar aunque fuera haya mucha humedad relativa?

Sí. El aire frío puede contener menos vapor aunque su humedad relativa sea alta. La OMS ofrece un ejemplo: aire a −8 °C y 100% de humedad relativa, al calentarse hasta 20 °C, queda aproximadamente en el 15%. El ejemplo describe ese aire al calentarse sin añadir vapor; no predice la humedad final de toda la habitación. [1]

¿Si no hay gotas puedo descartar la condensación como parte del problema?

No basta con esa observación. Puede haber humedad superficial elevada sin gotas visibles, y algunos materiales absorben la humedad. Hay que valorar el conjunto de señales y condiciones.

¿Un deshumidificador puede solucionar por completo el problema?

Puede controlar la humedad ambiental y reducir la condensación en determinadas condiciones. Si intervienen una ventilación insuficiente, un defecto constructivo o una entrada de agua, habrá que abordar también esos factores.

¿Pueden coexistir condensación y otros tipos de humedad?

Sí. La presencia de una causa no descarta otra. El diagnóstico guiado puede mostrar causas alternativas que conviene comprobar; un resultado ambiguo no demuestra que ambas estén actuando a la vez.


Esta guía ofrece información general. No sustituye una inspección del edificio ni un estudio higrotérmico cuando el problema sea persistente o complejo.

Fuentes consultadas

  1. Organización Mundial de la Salud, Oficina Regional para Europa (2009). WHO Guidelines for Indoor Air Quality: Dampness and Mould. Especialmente el capítulo 3, Moisture control and ventilation. Publicación oficial · Capítulo completo.
  2. Código Técnico de la Edificación. DA DB-HE/2: Comprobación de limitación de condensaciones superficiales e intersticiales en los cerramientos. Apartados 4.1 y 4.2 y tabla 1. Documento oficial.
  3. Código Técnico de la Edificación (2014). DA DB-HE/3: Puentes térmicos. Definiciones, comportamiento higrotérmico y encuentros constructivos. Documento oficial.
  4. Código Técnico de la Edificación. Documento Básico HS Salubridad, con comentarios. HS 1, apartado 1.1, para la remisión de la comprobación de condensaciones; HS 3, apartado 3.1.1, para el diseño de ventilación de viviendas. Documento oficial.
  5. ENERGY STAR. Dehumidifiers. Apartados de selección, funcionamiento y buenas prácticas. Página oficial.